Cuenta algo que se mueva
Contad pasos, saltos o palmadas. El movimiento da un ritmo claro a cada número y ayuda a relacionar una palabra numérica con una acción.
Forma grupos pequeños
Coloca dos coches en un grupo y tres en otro. Pregunta cuál tiene más antes de contarlos y cambia después su distribución para comprobar el total.
Aprovecha las rutinas
Cuenta trozos de fruta, calcetines o cucharas. Pide una cantidad concreta: “¿Puedes traer tres servilletas?”. Así contar tiene un propósito claro.
Compara antes de contar
Pon dos grupos diferentes uno junto a otro y pregunta cuál tiene más o menos. Estimar primero ayuda a pensar en la cantidad, no solo a recitar números.
Crea patrones sencillos
Ordena objetos en una secuencia rojo-azul-rojo-azul y pregunta qué viene después. Deja que el niño invente un patrón para que tú lo continúes.
Prioriza la precisión: para los pequeños, contar cada objeto una sola vez es más importante que llegar a un número alto.