Mantén los gestos sencillos
Marca el ritmo con palmas, balancea el cuerpo o crea un gesto para una palabra repetida. Los niños pequeños suelen disfrutar repitiendo la misma acción muchas veces.
Empieza con un movimiento y añade otro cuando todos se sientan cómodos. Un pañuelo, una cinta de papel o un peluche pueden hacer visible el ritmo.
Deja que el niño dirija
Imita su movimiento durante unos segundos y añade después una pequeña variación. Turnarse favorece la atención y hace que la actividad sea compartida.
Juega con la velocidad y el volumen
Haz el mismo movimiento despacio, deprisa, en silencio o con gestos grandes. Los contrastes ayudan a reconocer cambios musicales y a controlar el cuerpo.
Incluye distintas formas de moverse
Se puede participar sentado o de pie. Mover los dedos, los hombros o la cara también cuenta. Despeja el espacio y adapta los gestos a la comodidad de cada persona.
Termina con una señal clara
Acabad con una postura, una respiración profunda o un estiramiento tranquilo para pasar con suavidad a la siguiente actividad.
Prueba esto: elegid una palabra repetida e inventad un gesto. Cambiadlo cada vez que volváis a escuchar la canción.